Sacudir al PLD en NY

Pasadas las elecciones del 15 de mayo que dieron un triunfo contundente a la reelección del presidente Danilo Medina con un 62 por ciento frente a un 35 por ciento de su más cercano contendor, el licenciado Luis Abinader del Partido Revolucionario Moderno, persiste la incertidumbre por la derrota sufrida por el Partido de la Liberación Dominicana en el estado de Nueva York.
Muchos no alcanzan a entender por qué en la Gran Manzana el PLD tuvo un segundo revés consecutivo, al obtener solo el 44.16 por ciento de los votos, por debajo del PRM colocado en primer lugar con 52.14, para una diferencia de siete puntos porcentuales.
Esta situación plantea tareas urgentes a los organismos máximos de dirección del partido morado, lejos de buscar culpas en sus compañeros y desgastarse en luchas intestinas lo sabio y sensato sería sentarse a analizar, con mesura y objetividad, la realidad política de la organización gobernante en la demarcación con mayor cantidad de votantes en el exterior. Los más espetados estrategas políticos señalan que en una campaña el único protagonista debe ser el candidato, solo él debe ser el centro hacia el cual sean dirigidos todos los esfuerzos, acciones y estrategias, enfocadas en un único objetivo: lograr la victoria en la contienda.
Eso solo logran quienes tienen la capacidad de aglutinar, de unificar, de generar adhesiones y de mantener intacta una maquinaria política y electoral lo suficientemente sólida, que la convierta en una arma imbatible, una lección que, a juzgar por el desempeño en los comicios recién pasados, no asimiló la dirigencia del PLD en Nueva York.
Visto así el panorama, lo aconsejable es hacer una reflexión profunda, analizar el tema desde sus perspectivas más amplias, ya es ocioso buscar el sucio en casa ajena, rasgarse las vestiduras o abandonarse en un vano lamento, que de nada servirá.
Lo realmente imperioso es que el Partido de la Liberación haga una especie de introspección, que se mire hacia dentro, un análisis objetivo y sincero del balance negativo en las elecciones 2012 y 2016 podría ayudarle a encontrar la fórmula para inyectarle al PLD en Nueva York un poco de la sangre energizante, del poder avasallante que exhibe la más poderosa fuerza política de la República Dominicana.
Es una tarea de todos, dirigentes, militantes y simpatizantes, actuando como un solo cuerpo, con una misión única, olvidar rencillas y resquemores del pasado, evadir la lucha de egos, las diferencias de posiciones y trabajar en unidad monolítica por la recuperación de un espacio político perdido.
Reencontrarse con la comunidad, volver a las bases, a gente, conversar con las familias, sin reparar en su filiación política, interesarse por las necesidades y padecimientos de muchos dominicanos que, en la tierra del Tío Sam, viven en condiciones de extrema pobreza y buscar caminos de soluciones efectivas.
Una dosis de humildad nunca estará de más y eso es lo que demanda el momento actual a la dirigencia y la militancia del Partido de la Liberación Dominicana en Nueva York si quieren sacudirse del letargo en que está sumida esa organización, lo que está más claro es que recobrar el espacio perdido demanda actuar con inteligencia política que abra nexos vinculantes al PLD con la comunidad dominicana residente en esta parte de los Estados Unidos.
El ejemplo más idóneo lo tienen en sus narices, el presidente Danilo Medina ha dado cátedras de esa sensibilidad social, de la vocación de servir a los demás, de entregarse afanosamente a la solución de los problemas de los olvidados, logrando convertir la exclusión en derechos para todos, esa capacidad de darse a los demás fue el factor determinante de su reelección con el histórico 62 por ciento que presidente alguno haya alcanzado en la República Dominicana.
Nadie cuestiona la capacidad y la experiencia política de la dirigencia peledeista en Nueva York para producir los cambios y transformaciones que reposicionen a esa organización para colocarla en el sitial de preeminencia que ha logrado consolidar en la República Dominicana, solo hace falta redireccionar el trabajo con visión estratégica y unidad de criterios.
José Tomás Paulino es periodista con master en Diplomacia y Relaciones Internacionales

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